viernes, 30 de marzo de 2012

El picudo,preparación para ganar.


En los próximos días, con la llegada del buen tiempo y subida de las temperaturas, el picudo va a iniciar una nueva generación de individuos, en ciclo corto, por lo que muchos abandonarán la residencia actual y buscaran  una nueva para asentamiento permanente de su futura prole.

En este viaje de traslado, sin protección, se presenta frágil  y nos brinda la posibilidad  de actuar para su exterminio.

Si fuera posible, una buena solución sería poner una red que protegiera las palmeras para impedir que el picudo se acercara a ellas. Como esta solución, además de descabellada es imposible, no tenemos otra alternativa para protegerlas que, realizar fumigaciones, con lo que mejores  resultados consigamos. Tenemos que conseguir que el picudo las alcance para morir, que muera inmediatamente, y no pueda depositar sus huevos  que después colonizarán como residencia permanente, y autosuficiente, para un periodo largo de su desarrollo.

Todas las herramientas que tengamos a nuestra disposición, aunque sean pocas, las tenemos que utilizar para impedir que el picudo alcance su destino, el interior de la palmera

Una vez que el picudo se encuentra de inquilino no hay forma, ni insecticida, que sea capaz de ponerlo en la calle.

En mi particular campo de batalla, puede imaginar, y con el picudo de enemigo, voy a utilizar, para este año, un tanque de 500 lt., una bomba eléctrica a 220 voltios, sumergible, de potencia mínima, una manguera de media pulgada que cubra toda la superficie que ocupan las palmeras, un estilete, sin pulverizador, de los que se usan para regar las plantas del jardín, y pimienta de cayena.

Estoy seguro, y con esperanza, que con este ‘arsenal’ voy a vencer al miserable picudo por muy rojo que se ponga.

Y así, con este gran trajín, hasta otro día.

domingo, 25 de marzo de 2012

Vivir no es un privilegio, es una ley.



Hoy aparece en la portada de ABC, diario, una fotografía de una manifestación que lleva por título ‘SÍ A LA VIDA’ pidiendo la abolición de la ley del aborto. Y entre las pancartas, unas con flores  de girasol ‘Una flor. Un motivo’ y otra ‘Deja que la vida florezca’.

Esta última frase  me ha dejado pensativo, porque es verdad que debemos dejar que la vida siga su camino, que ‘la vida florezca’. Pero qué curiosidad más lamentable la que nos ha tocado vivir con la pretensión de ‘modernizar’ (¿) el país. Un país que mata la vida de las personas es un país más moderno?

Un país más moderno y más civilizado es el que mantiene sus ciudades más sanas para que ‘la vida florezca’ sus ríos descontaminados para que ‘la vida florezca’ y que sus campos y montes estén carentes de contaminación para que ‘la vida florezca’.

Para conseguir que esto sea así, es decir, facilitar que ‘la vida florezca’ en la naturaleza, excepto para los humanos, existen miles de organizaciones ecologistas. Unas analizan el vuelo de las aves, otras si el búho real tiene el nido apropiado para que ‘la vida florezca’, otras, si el insecticida que emplea  el agricultor para que sus cosechas, que son nuestro alimento, sean fantásticas,  puede impedir que ‘la vida florezca’, algunas se encargan de vigilar el estrés de la salamandra rabicorta para facilitar que ‘la vida florezca’. Y hay otras que viven de las subvenciones que les adjudicamos para que hagan que ‘la vida florezca’, llamase pez en peligro de extinción, lince o cualquier otro que se les pueda ocurrir.

Y que quieren que les diga? Todas las especies de este mundo tienen, o tenemos,  que disfrutar de los mismos privilegios. Vivir no es un privilegio, es una ley, la ley de la naturaleza. El privilegio es vivir en una sociedad  que facilite y haga posible que ‘la vida florezca’.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

lunes, 12 de marzo de 2012

El picudo rojo y la cayena


                                                               El picudo rojo y la cayena

Poseo 15 bonitas palmeras y hace dos años, por el ataque del picudo rojo, una se secó.
Fue durante las tareas de talar y quemar los restos de la palmera cuando conocí físicamente al temido picudo rojo. Dentro de mí apareció un sentimiento de alarma  e impotencia porque conocía, por las noticias que anteriormente habían aparecido en la prensa, que no existía ningún modo de eliminar al temido picudo. No obstante fui a documentarme y comprar ‘lo que fuera’ a una tienda especializada en insecticidas y allí, de casualidad, conocí a la persona que tenia nuestra Comunidad  como responsable de las acciones y el seguimiento del comportamiento del picudo.
Vino a ver las palmeras y diagnosticó, con acierto, todas las que estaban infectadas. Apliqué las recomendaciones que me indicó, mediante la contratación de personas especializadas, consistentes en la inyección de tres frascos de  insecticida en el trunco de cada una de ellas y fumigaciones  periódicas con un insecticida que, también indicó. Con este tratamiento desapareció la infección de todas las palmeras.

Con la colocación de los frascos de insecticida las palmeras quedaron, puede imaginar, con tres  goteros cada una. Parecían estar en una U.C.I.  Así, con vigilancia permanente, pasaron el invierno sin presentar síntomas de infección. Pero llegó la primavera y descubro que, de vez en cuando, aparecía algún individuo en vuelo. Inicio las fumigaciones cada 15 días y desparecen los picudos pero no veía a ninguno muerto. No lo podía entender hasta que me di cuenta que habían abierto una entrada por una de las cepas que quedan al cortar una palma.

En este momento no tenía insecticida y decido fumigar con el caldo producido al cocer un puñado de cayenas rebajado con agua.  Pica tanto que, pensé, igual no los mata pero al que ‘enganche’ lo dejo ciego, seguro. A un tarro de cayenas cocidas les ponía cuatro litros de agua. Con este líquido fumigué y llené su entrada, varias veces.  Resultado, en todo el verano capturé, muertos, más de cien picudos que todavía guardo en un recipiente. Casi todos ellos en la misma palmera, la que tenía la entrada y morían en la misma entrada o en cualquier lugar  que se posaran. Quedaban inmóviles, caían y morían en el suelo. Dentro de unos días voy a inyectar este ‘potingue’  en los troncos de todas.

Ayer  leí un artículo que aparece en una revista que trata sobre las bondades de la capsaicina, principio activo presente en la cayena para tratar distintas patologías de personas. Es realmente impresionante.  
Es, dice, que la capsaicina contenida en la cayena molida y transformada en pimienta aplicada en crema es un eficaz remedio de urgencia en caso de infarto.

Tanto la Medicina Ayurvédica como la Medicina Tradicional China aseguran que aumenta  las defensas y ayuda a disolver las flemas, el colesterol y los trombos limpiando las arterias además de hacer un efecto beneficioso sobre el estómago, el bazo y el corazón.   Estos datos han sido ratificados, recientemente, mediante un estudio realizado en la Universidad de Tasmania, Australia. Igualmente se ha constatado que en forma de parche, crema aceite o ungüento aplicado externamente reduce el dolor en patologías como la artrosis reumatoide  y distintos tipos de neuropatías.

Anoche  preparé  la cena y, entre otros,  un plato de champiñón al ajillo. Hasta ahora siempre lo había preparado con ajos fileteados y una cayena rota, con los dedos, encima de la sartén.  Anoche le puse una pizca de pimienta de cayena en lugar de la cayena seca de siempre. El resultado fue que tenía un fino sabor, muy agradable, y estaba muy bueno. Pero lo verdaderamente interesante fue que, después de la cena, y durante toda la noche, estuve muy relajado y con calor interior muy agradable. Hoy voy a repetir.

Y así, con este trajín, hasta otro día.