sábado, 23 de junio de 2012


Mi huerto,... plantemos higueras…..

En una Comunidad existen infinidad de frentes que atender de forma perentoria. En esto no hay duda. Pero las personas que definen las prioridades es otro cantar. No digo que haya que plantar árboles en todos los rincones, que también, Pero de eso a plantar árboles que no son arboles, hay un abismo. Me refiero a los arboles de plástico que pueblan nuestras Rondas. Mi obligado paso diario por ciertas rondas, al principio, me producía estupor  cuando comprobé que las palmeras eran de plástico. Es más,  ni su color se parece a  las autenticas. Claro que a la larga es más barato. No hay que regar a pesar que las palmeras pueden vivir sin agua. Ni hay que podar, no tienen gastos de conservación ni les ataca el picudo, pero coño!!, para que queremos una palmera que no es palmera? Las higueras, por ejemplo, tampoco necesitan agua para vivir, ni se podan, y cada año nos ofrece sombra, sus deliciosas brevas e higos y todo con  alegría al poder completar  el ciclo natural de su existencia, y además, sirve de alimento a humanos y pájaros y, por si esto fuera poco, produce oxigeno.

Plantemos higueras, en vez de palmeras. Si nuestras Rondas, en vez de palmeras de plástico, no plastilina, estuvieran sembradas de higueras, ahora, en estos días, disfrutaríamos de unas inolvidables madrugadas recolectando unas riquísimas brevas. Las brevas hay que recolectarlas ‘al alba’, cuando todavía los mirlos, grandes devoradores de brevas, se encuentran ‘ensoñiscaos’ y nos ofrecen una tregua nada desdeñable.

En mi particular vergel, entre muchas otras especies, tengo tres enormes higueras y una de ellas, ahora, se encuentra produciendo brevas. Les puedo asegurar que es un espectáculo diario, ‘al alba’, contemplar a los mirlos devorar, más que comer, las brevas. No, les importa la posición que se encuentre. Ellos se adaptan, y en cualquier posición, picotean las brevas hasta su terminación. Una curiosidad, son delicadas con la piel, no les gusta. Se comen la breva y dejan la piel intacta. Me ocurre con cierta frecuencia que veo una hermosa breva, me dispongo a cogerla, no sin dificultades, y cuando le pongo la mano encima me encuentro que es la ‘funda de la breva’ y a veces se encuentra llena de avispas.

Quería contarles, porque para mí es curioso, como me ‘embarqué’ o me embarcaron, en la plantación de un vergel. Un día, de entre los días, entré en una librería, quería comprar algún libro que tratara de ‘cómo planificar un jardín’. Saben que en Murcia, con escasa agua para riego, es muy importante elegir, cuidadosamente, las plantas de jardín.

Y si… compré varios libros, sobre diseño, plantas que era conveniente plantar aquí, etc. Por  sus indicaciones planté higueras, olivos y palmeras. Son las únicas que tengo en el jardín, apenas necesitan agua para su desarrollo.

Entre los libros que me llamaron la atención, y compré, hay uno con el título de ‘El huerto familiar ecológico’. Autor, D. Mariano Bueno.  Este Sr., describe las maravillas de tener un vergel de tal forma  que deseé tenerlo con tal fuerza que, sin dudarlo, acudí al mercadilla semanal y compre más de cincuenta arboles, de todos los tipos, o clases, que había. En la actualidad, después de tres años de su plantación, estoy disfrutando, como decía D. Mariano, de una hermosura y variedad  de frutas y también, no menos importante, de su contemplación. En alguno de los arboles, manzanos, este año han sido soporte de nidos de mirlos. Que listos son!!!. Los polluelos cerca de la despensa.

Los higos, próximo producto de la higuera, no se recolectan nunca  e igual ocurre con las aceitunas y los dátiles. Todo se madura y finalmente cae al suelo. Los pájaros disfrutan de esta abundancia y yo disfruto observándolos. Y no, no estoy preocupado, se que de aquí no se marcharan nunca. Se han hecho urbanos y no se asustan de nada. Vienen todos los días a beber agua al depósito de los perros y a comer su comida. Los perros, por lo que veo, los consideran aliados y siempre se encuentran en paz. Mis perros, foxterrier, atacan a todo lo que se mueve, menos a los pájaros.
Y así, con este trajín, hasta otro día.

viernes, 30 de marzo de 2012

El picudo,preparación para ganar.


En los próximos días, con la llegada del buen tiempo y subida de las temperaturas, el picudo va a iniciar una nueva generación de individuos, en ciclo corto, por lo que muchos abandonarán la residencia actual y buscaran  una nueva para asentamiento permanente de su futura prole.

En este viaje de traslado, sin protección, se presenta frágil  y nos brinda la posibilidad  de actuar para su exterminio.

Si fuera posible, una buena solución sería poner una red que protegiera las palmeras para impedir que el picudo se acercara a ellas. Como esta solución, además de descabellada es imposible, no tenemos otra alternativa para protegerlas que, realizar fumigaciones, con lo que mejores  resultados consigamos. Tenemos que conseguir que el picudo las alcance para morir, que muera inmediatamente, y no pueda depositar sus huevos  que después colonizarán como residencia permanente, y autosuficiente, para un periodo largo de su desarrollo.

Todas las herramientas que tengamos a nuestra disposición, aunque sean pocas, las tenemos que utilizar para impedir que el picudo alcance su destino, el interior de la palmera

Una vez que el picudo se encuentra de inquilino no hay forma, ni insecticida, que sea capaz de ponerlo en la calle.

En mi particular campo de batalla, puede imaginar, y con el picudo de enemigo, voy a utilizar, para este año, un tanque de 500 lt., una bomba eléctrica a 220 voltios, sumergible, de potencia mínima, una manguera de media pulgada que cubra toda la superficie que ocupan las palmeras, un estilete, sin pulverizador, de los que se usan para regar las plantas del jardín, y pimienta de cayena.

Estoy seguro, y con esperanza, que con este ‘arsenal’ voy a vencer al miserable picudo por muy rojo que se ponga.

Y así, con este gran trajín, hasta otro día.

domingo, 25 de marzo de 2012

Vivir no es un privilegio, es una ley.



Hoy aparece en la portada de ABC, diario, una fotografía de una manifestación que lleva por título ‘SÍ A LA VIDA’ pidiendo la abolición de la ley del aborto. Y entre las pancartas, unas con flores  de girasol ‘Una flor. Un motivo’ y otra ‘Deja que la vida florezca’.

Esta última frase  me ha dejado pensativo, porque es verdad que debemos dejar que la vida siga su camino, que ‘la vida florezca’. Pero qué curiosidad más lamentable la que nos ha tocado vivir con la pretensión de ‘modernizar’ (¿) el país. Un país que mata la vida de las personas es un país más moderno?

Un país más moderno y más civilizado es el que mantiene sus ciudades más sanas para que ‘la vida florezca’ sus ríos descontaminados para que ‘la vida florezca’ y que sus campos y montes estén carentes de contaminación para que ‘la vida florezca’.

Para conseguir que esto sea así, es decir, facilitar que ‘la vida florezca’ en la naturaleza, excepto para los humanos, existen miles de organizaciones ecologistas. Unas analizan el vuelo de las aves, otras si el búho real tiene el nido apropiado para que ‘la vida florezca’, otras, si el insecticida que emplea  el agricultor para que sus cosechas, que son nuestro alimento, sean fantásticas,  puede impedir que ‘la vida florezca’, algunas se encargan de vigilar el estrés de la salamandra rabicorta para facilitar que ‘la vida florezca’. Y hay otras que viven de las subvenciones que les adjudicamos para que hagan que ‘la vida florezca’, llamase pez en peligro de extinción, lince o cualquier otro que se les pueda ocurrir.

Y que quieren que les diga? Todas las especies de este mundo tienen, o tenemos,  que disfrutar de los mismos privilegios. Vivir no es un privilegio, es una ley, la ley de la naturaleza. El privilegio es vivir en una sociedad  que facilite y haga posible que ‘la vida florezca’.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

lunes, 12 de marzo de 2012

El picudo rojo y la cayena


                                                               El picudo rojo y la cayena

Poseo 15 bonitas palmeras y hace dos años, por el ataque del picudo rojo, una se secó.
Fue durante las tareas de talar y quemar los restos de la palmera cuando conocí físicamente al temido picudo rojo. Dentro de mí apareció un sentimiento de alarma  e impotencia porque conocía, por las noticias que anteriormente habían aparecido en la prensa, que no existía ningún modo de eliminar al temido picudo. No obstante fui a documentarme y comprar ‘lo que fuera’ a una tienda especializada en insecticidas y allí, de casualidad, conocí a la persona que tenia nuestra Comunidad  como responsable de las acciones y el seguimiento del comportamiento del picudo.
Vino a ver las palmeras y diagnosticó, con acierto, todas las que estaban infectadas. Apliqué las recomendaciones que me indicó, mediante la contratación de personas especializadas, consistentes en la inyección de tres frascos de  insecticida en el trunco de cada una de ellas y fumigaciones  periódicas con un insecticida que, también indicó. Con este tratamiento desapareció la infección de todas las palmeras.

Con la colocación de los frascos de insecticida las palmeras quedaron, puede imaginar, con tres  goteros cada una. Parecían estar en una U.C.I.  Así, con vigilancia permanente, pasaron el invierno sin presentar síntomas de infección. Pero llegó la primavera y descubro que, de vez en cuando, aparecía algún individuo en vuelo. Inicio las fumigaciones cada 15 días y desparecen los picudos pero no veía a ninguno muerto. No lo podía entender hasta que me di cuenta que habían abierto una entrada por una de las cepas que quedan al cortar una palma.

En este momento no tenía insecticida y decido fumigar con el caldo producido al cocer un puñado de cayenas rebajado con agua.  Pica tanto que, pensé, igual no los mata pero al que ‘enganche’ lo dejo ciego, seguro. A un tarro de cayenas cocidas les ponía cuatro litros de agua. Con este líquido fumigué y llené su entrada, varias veces.  Resultado, en todo el verano capturé, muertos, más de cien picudos que todavía guardo en un recipiente. Casi todos ellos en la misma palmera, la que tenía la entrada y morían en la misma entrada o en cualquier lugar  que se posaran. Quedaban inmóviles, caían y morían en el suelo. Dentro de unos días voy a inyectar este ‘potingue’  en los troncos de todas.

Ayer  leí un artículo que aparece en una revista que trata sobre las bondades de la capsaicina, principio activo presente en la cayena para tratar distintas patologías de personas. Es realmente impresionante.  
Es, dice, que la capsaicina contenida en la cayena molida y transformada en pimienta aplicada en crema es un eficaz remedio de urgencia en caso de infarto.

Tanto la Medicina Ayurvédica como la Medicina Tradicional China aseguran que aumenta  las defensas y ayuda a disolver las flemas, el colesterol y los trombos limpiando las arterias además de hacer un efecto beneficioso sobre el estómago, el bazo y el corazón.   Estos datos han sido ratificados, recientemente, mediante un estudio realizado en la Universidad de Tasmania, Australia. Igualmente se ha constatado que en forma de parche, crema aceite o ungüento aplicado externamente reduce el dolor en patologías como la artrosis reumatoide  y distintos tipos de neuropatías.

Anoche  preparé  la cena y, entre otros,  un plato de champiñón al ajillo. Hasta ahora siempre lo había preparado con ajos fileteados y una cayena rota, con los dedos, encima de la sartén.  Anoche le puse una pizca de pimienta de cayena en lugar de la cayena seca de siempre. El resultado fue que tenía un fino sabor, muy agradable, y estaba muy bueno. Pero lo verdaderamente interesante fue que, después de la cena, y durante toda la noche, estuve muy relajado y con calor interior muy agradable. Hoy voy a repetir.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

martes, 28 de febrero de 2012

Cómo dejé de fumar. (relato real)


Comencé a fumar a los 12 años. Por aquél entonces se consideraba que hasta que no fumabas no eras ‘mayor’.  En casa, en presencia de mis padres o de cualquier miembro de mi familia, por ser el menor de ella, lo tenía prohibido. Recuerdo que, para poder fumar, salía de casa y me  iba a  buscar a los amigos, que también tenían los mismos problemas. Lo más destacado de esta situación es que, como no podía fumar en casa, fumaba todo el tiempo que estaba fuera de ella.
Recuerdo la bronca que recibí el día que mi madre descubrió que mis dedos, pulgar e índice, por el uso continuado de mantener el cigarro encendido entre ellos y apurarlo al máximo, se encontraban ennegrecidos o quemados.

También recuerdo las distintas marcas,  siempre de mala calidad, que en mi juventud, escaso de dinero, pude fumar.’ Ideales’, listos para usar, con papel amarillo y llenos de palitos de madera. ‘Caldo de gallina’, cigarrillos a medio liar con tabaco suelto. ‘Cuarterones’, cajetillas de tabaco suelto. Etc.
Estuve fumando hasta 1984. En esta fecha lo normal es que fumara tres cajetillas al día, era un gran fumador.

Durante varios años y en diferentes fechas intenté dejarlo utilizando diferentes procedimientos y por más voluntad que pusiera, que era toda, después de un tiempo de, entre tres a seis meses, siempre volvía. Nunca pude entender como me faltaba la voluntad después de estar meses sin fumar. Me estaba mortificando con mis ganas de vencer el vicio de fumar  y, a la vez, la necesidad de seguir fumando. Era un martirio. Me insultaba mí mismo y mi autoestima andaba por los suelos.

Un día de 1983, con un ahogo y tos insoportables, decido apagar los cigarrillos a medio consumir. Pensé que en la segunda mitad, por la nicotina acumulada y la mayor temperatura del humo, debía ser más perniciosa.

Así, tirando los cigarros  a medio consumir, estuve un año. Al principio lo encontré extraño porque apagaba el pitillo y a continuación deseaba encender otro. Después de un tiempo en el que había pensado en detalle lo que estaba ocurriendo me quedé tranquilo. Calculé que era mejor fumar la primera mitad de cuatro  pitillos que uno entero. A partir de aquí encendía un cigarrillo siempre que me apetecía con la condición de machacarlo en el cenicero a medio consumir.

Estuve un año  fumando medios pitillos y un día decido fumar sólo la cuarta parte. Estaba tranquilo, con moral alta y convencido  de que iba a poder, por fin, dejar, para siempre, el vicio de fumar.
Después de un mes de esta práctica, un día, al encender el primer pitillo, no me apetecía. Extrañado, y muy contento, voy a la cafetería a tomar un café. Por experiencia anterior sabia que, para mí, tomar un café, o cualquier licor, era quedarme a merced del viento, sin voluntad, y el momento más débil para resistirme a fumar.
Tomé café y no me apetecía fumar. No lo podía creer mientras deba, imaginarios, saltos de alegría. Otra prueba, y esta definitiva, fue a la hora el aperitivo.  Le eché  valor  y tomé a mi gran rival, whisky,  siempre que lo tomaba volvía  a fumar. Esta vez, tampoco me apetecía.

 Sigo sin fumar desde aquella, ya lejana, fecha de 1984.

Si importante ha sido para mí dejar de fumar desde el punto de vista de la salud no lo ha sido menos haciendo el papel de ‘amortiguador’  en  todos  los contratiempos que, durante estos años, han estado presentes en mi vida. Siempre que tengo uno, el que sea, me digo…’si pero no fumo’. Para mí, dejar de fumar, fue volver  a un estado que tanto, y durante tantos años, había soñado. Volví a ser yo y libre. Qué felicidad y qué moral!

Animo a quien se encuentre en mis mismas circunstancias  a poner  en práctica este método en la seguridad que conseguirá librarse del vicio de fumar.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

domingo, 26 de febrero de 2012

Los productos de nuestra tierra





Hasta ahora, nuestros productos  agrícolas se ofrece al consumidor como alimentos. Pero hay otra cuestión en su consumo, más espiritual, las vitaminas y otros nutrientes,……..

La industria farmacéutica  y otros laboratorios, trabajan sin descanso para conseguir sintetizar estas sustancias y ofrecerla como remedio a infinidad de trastornos humanos.

Nuestros productos  agrícolas, y en especial las frutas, son farmacias naturales encapsuladas  sin efectos segundarios y son, además, la envidia de  traficantes y científicos. Los primeros son los montadores de monstruosos y sofisticados laboratorios donde los científicos puedan escudriñar  en la esencia misma de las frutas, y 'engañarlas' para obtener información de su composición y poder fabricar, con productos sintéticos, algo que se le parezca.
Pongo la idea en limpio. Desprecio los productos naturales de la fruta y tomo otros, sintéticos que pretenden ser parecidos.

Llegado a este punto me hago un pequeño gran lio. Porqué un médico no entrega nunca una receta en la que escriba, con mala letra, incluso, ‘tome tres ciruelas pintas, por la mañana en ayunas, dos antes de la comida y, por la noche, cinco antes de acostarse’ o ‘dos dientes de ajo en ayunas’ o  ‘en ayunas, el jugo de dos limones mezclado con aceite de oliva virgen extra o agua caliente’?.
Porque no se trata sólo de las típicas, socorridas y cansinas, vitaminas, que también, sino de multitud de otros nutrientes.

Como leo lo que pillo, hoy he pillado una revista con un artículo sobre las bondades del limón  y  he quedado boquiabierto.

Por indicación de la revista he leído lo que, sobre el limón, dice la Enciclopedia de los alimentos curativos.  Aunque la definición es larga aun se queda corta ante el reciente descubrimiento de dos nuevos componentes, el limonoides  y flavonoides. Los flavonoides limitan la acción de los radicales libes y los limonoides mejora la salud humana al ser agentes anticancerigenos, reducir el colesterol y tener capacidad antiviral.

Con permiso, les transcribo lo que escribe la revista sobre las bondades del limón.” Es alimento y potentísimo fármaco natural, es antioxidante, antibacteriano, antiviral, antifúngico, alcalinizante, cardioprotector,  desintoxicante, diurético, estimulante del hígado y el páncreas, astringente, antiescorbútico, antihemorrágico, antihistamínico, analgésico, antianémico, antipirético, cicatrizante, hipotensor, expectorante, hidratante, hipocolesterolemiante, hipotensor, inmunoestimulante, remineralizante, tónico, venotónico y anticancerígeno”.

De acuerdo con lo anterior no entiendo como nuestros científicos de aquí, de Murcia, que los tenemos y buenos, no confirman  estas bondades, mediante los estudios que hicieran falta,  y salimos al mundo vendiendo limones, no como alimento, como hacemos ahora, sino como fármaco, es mucho más efectivo.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

sábado, 4 de febrero de 2012

Los cambios ll


Antes gastábamos horas y horas construyendo juguetes con "lo que fuera" y salíamos a jugar con amigos con la única condición de regresar antes de anochecer. No teníamos teléfono móvil, no existía, y nadie nos podía controlar.

Cuando, jugando, nos hacíamos una herida, perdíamos un diente o nos rompíamos un hueso, que de todo ocurría, no se demandaba a nadie. Nadie tenía la culpa. La culpa era nuestra.

Compartíamos todo. Comíamos en el mismo plato y bebíamos en el mismo baso y nadie se contagiaba de nada.

No teníamos PlayStation, Nintendo 64, X boxes, Juegos de vídeo, cientos de canales de televisión, grabadoras de sonido ni de video, sonido multicanal, subsónico, teléfono móvil, ordenadores, fax y menos, mucho menos, Internet.


Solo teníamos AMIGOS pero éramos tan, pero tan, felices.

Y así, con este trajín, hasta otro día