Mi huerto,... plantemos higueras…..
En una Comunidad existen
infinidad de frentes que atender de forma perentoria. En esto no hay duda. Pero
las personas que definen las prioridades es otro cantar. No digo que haya que
plantar árboles en todos los rincones, que también, Pero de eso a plantar
árboles que no son arboles, hay un abismo. Me refiero a los arboles de plástico
que pueblan nuestras Rondas. Mi obligado paso diario por ciertas rondas, al
principio, me producía estupor cuando
comprobé que las palmeras eran de plástico. Es más, ni su color se parece a las autenticas. Claro que a la larga es más barato.
No hay que regar a pesar que las palmeras pueden vivir sin agua. Ni hay que
podar, no tienen gastos de conservación ni les ataca el picudo, pero coño!!,
para que queremos una palmera que no es palmera? Las higueras, por ejemplo,
tampoco necesitan agua para vivir, ni se podan, y cada año nos ofrece sombra,
sus deliciosas brevas e higos y todo con
alegría al poder completar el
ciclo natural de su existencia, y además, sirve de alimento a humanos y pájaros
y, por si esto fuera poco, produce oxigeno.
Plantemos higueras, en vez de
palmeras. Si nuestras Rondas, en vez de palmeras de plástico, no plastilina,
estuvieran sembradas de higueras, ahora, en estos días, disfrutaríamos de unas inolvidables
madrugadas recolectando unas riquísimas brevas. Las brevas hay que
recolectarlas ‘al alba’, cuando todavía los mirlos, grandes devoradores de
brevas, se encuentran ‘ensoñiscaos’ y nos ofrecen una tregua nada desdeñable.
En mi particular vergel, entre
muchas otras especies, tengo tres enormes higueras y una de ellas, ahora, se
encuentra produciendo brevas. Les puedo asegurar que es un espectáculo diario, ‘al
alba’, contemplar a los mirlos devorar, más que comer, las brevas. No, les
importa la posición que se encuentre. Ellos se adaptan, y en cualquier
posición, picotean las brevas hasta su terminación. Una curiosidad, son
delicadas con la piel, no les gusta. Se comen la breva y dejan la piel intacta.
Me ocurre con cierta frecuencia que veo una hermosa breva, me dispongo a
cogerla, no sin dificultades, y cuando le pongo la mano encima me encuentro que
es la ‘funda de la breva’ y a veces se encuentra llena de avispas.
Quería contarles, porque para mí
es curioso, como me ‘embarqué’ o me embarcaron, en la plantación de un vergel.
Un día, de entre los días, entré en una librería, quería comprar algún libro
que tratara de ‘cómo planificar un jardín’. Saben que en Murcia, con escasa
agua para riego, es muy importante elegir, cuidadosamente, las plantas de jardín.
Y si… compré varios libros, sobre
diseño, plantas que era conveniente plantar aquí, etc. Por sus indicaciones planté higueras, olivos y
palmeras. Son las únicas que tengo en el jardín, apenas necesitan agua para su
desarrollo.
Entre los libros que me llamaron la atención, y compré, hay
uno con el título de ‘El huerto familiar ecológico’. Autor, D. Mariano Bueno. Este Sr., describe las maravillas de tener un
vergel de tal forma que deseé tenerlo
con tal fuerza que, sin dudarlo, acudí al mercadilla semanal y compre más de cincuenta
arboles, de todos los tipos, o clases, que había. En la actualidad, después de
tres años de su plantación, estoy disfrutando, como decía D. Mariano, de una hermosura
y variedad de frutas y también, no menos
importante, de su contemplación. En alguno de los arboles, manzanos, este año
han sido soporte de nidos de mirlos. Que listos son!!!. Los polluelos cerca de la
despensa.
Los higos, próximo producto de la higuera, no se recolectan
nunca e igual ocurre con las aceitunas y
los dátiles. Todo se madura y finalmente cae al suelo. Los pájaros disfrutan de
esta abundancia y yo disfruto observándolos. Y no, no estoy preocupado, se que
de aquí no se marcharan nunca. Se han hecho urbanos y no se asustan de nada.
Vienen todos los días a beber agua al depósito de los perros y a comer su
comida. Los perros, por lo que veo, los consideran aliados y siempre se
encuentran en paz. Mis perros, foxterrier, atacan a todo lo que se mueve, menos
a los pájaros.
Y así,
con este trajín, hasta otro día.
