domingo, 25 de marzo de 2012

Vivir no es un privilegio, es una ley.



Hoy aparece en la portada de ABC, diario, una fotografía de una manifestación que lleva por título ‘SÍ A LA VIDA’ pidiendo la abolición de la ley del aborto. Y entre las pancartas, unas con flores  de girasol ‘Una flor. Un motivo’ y otra ‘Deja que la vida florezca’.

Esta última frase  me ha dejado pensativo, porque es verdad que debemos dejar que la vida siga su camino, que ‘la vida florezca’. Pero qué curiosidad más lamentable la que nos ha tocado vivir con la pretensión de ‘modernizar’ (¿) el país. Un país que mata la vida de las personas es un país más moderno?

Un país más moderno y más civilizado es el que mantiene sus ciudades más sanas para que ‘la vida florezca’ sus ríos descontaminados para que ‘la vida florezca’ y que sus campos y montes estén carentes de contaminación para que ‘la vida florezca’.

Para conseguir que esto sea así, es decir, facilitar que ‘la vida florezca’ en la naturaleza, excepto para los humanos, existen miles de organizaciones ecologistas. Unas analizan el vuelo de las aves, otras si el búho real tiene el nido apropiado para que ‘la vida florezca’, otras, si el insecticida que emplea  el agricultor para que sus cosechas, que son nuestro alimento, sean fantásticas,  puede impedir que ‘la vida florezca’, algunas se encargan de vigilar el estrés de la salamandra rabicorta para facilitar que ‘la vida florezca’. Y hay otras que viven de las subvenciones que les adjudicamos para que hagan que ‘la vida florezca’, llamase pez en peligro de extinción, lince o cualquier otro que se les pueda ocurrir.

Y que quieren que les diga? Todas las especies de este mundo tienen, o tenemos,  que disfrutar de los mismos privilegios. Vivir no es un privilegio, es una ley, la ley de la naturaleza. El privilegio es vivir en una sociedad  que facilite y haga posible que ‘la vida florezca’.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

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