Este tipo de contaminación, especialmente las frecuencias usadas por la telefonía móvil, por misteriosas y desconocidas, se supone que son nocivas para nuestra salud y de todo lo vivo en la tierra. Pero el kit de todo es que, como no hay, no existe, medios para asegurarlo, se encuentra entre las 216 ‘cosas’ que la O.M. S. tiene clasificadas como posibles de causar cáncer. Esta es la razón, su misterio y su desconocimiento, por lo que aparecen artículos, páginas, comentarios, blogs, etc., publicados diariamente.
En este grupo de ‘cosas’ también se encuentran las patatas fritas, (la acrilamida, presente en las patatas fritas y en infinidad de productos de uso cotidiano, detergentes y cosméticos); el pan tostado y la carne asada. Y cómo hemos reaccionado ante esto? Muy sencillo. Ni mu, nadie habla de ello. Cuando el hombre dispuso de medios técnicos para incordiar sobre este grupo de ‘cosas’ y decidió incluir estos alimentos en el paquete de ‘cosas’, nosotros, la humanidad, las llevaba comiendo siglos, las conocía de siempre, y ahora nadie les tiene miedo y las sigue comiendo. Porque habrá cosas ricas, que las hay, pero un plato de patatas fritas, al ajo cabañil, con un par de huevos fritos con puntillas encima, no hay quien lo supere ni tiene precio.
Es fácil imaginar a un niño de corta edad, con su teléfono móvil en la cartera camino del colegio, si cuando tenga 60 años le cuentan que el uso del teléfono móvil es peligroso para la salud. Qué pensaría?. Lo mismo que ahora pensamos nosotros sobre ‘la maldad’ de las patatas fritas, el pan tostado o la carne a la parrilla. Por favor, qué ricas!!!
Como disfruto pensando en un mundo mejor y me gusta la ecología, en mi deseo de ayudar, en vez de destruir, leo, con frecuencia, revistas, periódicos y libros que tratan estos temas y no dejo de sorprenderme con la cantidad de falsedades que se publican sobre lo nefasto de las transmisiones radioeléctricas.
En todos los países
de este mundo los servicios públicos radioeléctricos se hacen funcionar en la
misma banda de frecuencias y con las mismas especificaciones. No existen
incompatibilidades con un equipo fabricado en Ushuaia, Noruega, Japón, China,
Las Palmas o El Albujón. Todos funcionan con la misma frecuencia y son
compatibles entre ellos.
En telefonía móvil, se comprueba diariamente. Las personas que viajan, cuando llegan a otro país, reciben el saludo de bienvenida de la compañía telefónica del lugar y su teléfono funciona como es casa. No podía ser de otra manera, lo contrario sería un galimatías.
Como, a pesar de todo, soy un pardillo en el tema radio-eléctrico cuando leo, como he leído, que las frecuencias de la telefonía móvil funcionan, cuando ‘chocan’ con el cuerpo humano, igual que funcionan los hornos microondas, es decir, calentando de dentro para fuera, me alarmo, llevando, como llevo, todo el día, el móvil al abrigo del bolsillo. Así que, ahora, desde su lectura, cuando el día pinta negro pienso si no será mi corazón, que ‘tuesto’ a diario, el responsable.
Me pregunto si alguien con ‘dos dedos de frente’ puede creerlo. Cómo una señal con tan baja potencia puede hacer ‘vibrar’ las moléculas de agua del cuerpo humano?
Una curiosidad que he observado es que todas las manifestaciones que sobre telefonía móvil se han producido en mi cercanía, es la petición que hacen los manifestantes al Ayuntamiento y a Empresas de telefonía, para que quiten o desplacen la torre de comunicaciones a otro lugar más alejado de la población y además, que bajen el nivel de potencia radiada.
De conseguirlo, tropezarían con problemas que ahora sólo existen en su imaginación. Habría que instalar más torres de telefonía con menor potencia, si queremos tener un servicio de calidad y, lo peor de todo, los teléfonos móviles, por filosofía y de forma automática, al recibir una señal más débil, ‘pensando’ que tienen un obstáculo delante, emitirían con más potencia. Y si, como dicen, funcionan como un microondas y los llevamos pagados a la oreja pues que quieren que les diga…..
Hoy me he dado un paseo por mi ciudad y he podido comprobar la cantidad de equipos Wi-Fi que hay instalados en Plazas, postes y farolas. Los hay para todo. Para conexión a internet y para conocer los horarios, el tiempo de espera y la sincronización de autobuses y tranvía, etc., mediante el uso de teléfonos móviles, tabletas, PC, etc. etc.
Pero es que, además, y esto sí es grave, de ser cierto el efecto microondas, que no lo es, la transmisión Wi-Fi está implantada en infinidad de ‘chirimbolos’ domésticos de uso cercano al cuerpo, como por ejemplo, las consolas, video-juegos etc., y éstas se usan cerca y manejadas por niños.
En mi domicilio existen varios ordenadores funcionando mediante dos emisores-receptores de frecuencias Wi-Fi. Lo más grave es que, como éstos nunca los apago, de ser cierto el efecto microondas, aunque apague los PCs, me siguen ‘calentando’.
Otro día más.
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