Como tantas otras cosas, y más en el mundo microscópico, lo más grande es más fácil de atrapar y medir y justo lo contrario ocurre con las cosas más pequeñas. Así que, de acuerdo con mi teoría (¿), lo que medimos ahora es lo más fácil y sospecho que quedaran otras partículas que, por su tamaño, no se atrapan ni se miden.
En cualquier calle que gestiona diariamente un tráfico infernal éste es constante desde muy temprano, por la mañana, hasta bien entrada la noche. Las partículas, generadas por sus motores, quedan en suspensión y son batidas, constantemente, por el tránsito de coches y, parece lógico, que éstas se dividan varias veces y lo que, al principio de producirse era una partícula de ‘gran tamaño’ e inofensiva, ahora sea, comparativamente, una partícula microscópica y peligrosa.
Además, nuestra vida se apoya
sobre artilugios que nosotros mismos
hemos creado y, por más contaminantes que pudieran ser, no sabemos, no podemos
o no queremos prescindir de ellos.
Cuando, como hoy, reflexiono
sobre cosas de nuestro entorno, encuentro infinidad de razones para creer que
nuestra milagrosa vida, se desarrolla en lugares imposibles. Y cómo siendo
nosotros, como somos, los únicos seres ‘inteligentes’ en este mundo hemos
podido organizar nuestro vivir en un medio lleno de perniciosas sustancias?
No deja de ser paradójico que
vivamos en ambientes cada vez más contaminados por nosotros mismos, y que
luego, en otro lugar, organicemos unos espacios, más sanos, para visitar y
disfrutar de su paisaje y al tiempo que nos sirva de purificador y gigantesco
pulmón. Y oímos ‘sí, la ciudad está muy contaminada pero tenemos un territorio
de tropecientas mil Ha. que, todos
tenemos el deber de cuidar, para disponer de un trocito de mundo natural’.
Totalmente ilógico. Es como si
alguien que tiene dos ordenadores, uno nuevo y bueno y otro menos nuevo y
regular y solo utilizara el bueno los domingos y los demás días el regular. A
nosotros nos ocurre lo mismo, estamos toda la semana viviendo en ambiente,
regular, contaminado, y los domingos, vamos al campo con ambiente, bueno, sin
contaminar. Toda esta ‘pataleta’ está sustentada por mi creencia de que hay que trabajar, todos, para trasladar el campo a la ciudad. Cada rincón, plaza o solar, debemos sembrarlos de arboles de desarrollo rápido. Necesitamos purificar y oxigenar la ciudad al máximo, con urgencia, y los arboles son nuestros aliados. Nuestros balcones son lugares ideales para cuidar plantas, las que sean. Lo importante es que los balcones estén cuajados de verde y flores. Una vivienda con sus balcones ‘sin verde’ es una vivienda deshabitada. Nuestra ciudad, por su clima, es ideal para ello.
Tenemos que organizar
asociaciones de barrio y de vecinos que se impliquen en esta importante tarea
de plantar, regar y cuidar arboles. Y también para señalar, con criterios
consensuados, que lugares son los más propicios para su plantación. Los
jardineros serian una magnifica figura para orientar estas acciones.
Con el rio contaminado, la vida para la mayoría de sus
pobladores es imposible. Para
descontaminarlo se están realizando una serie de importantes y costosas obras. A las aves, también muy importantes, se les ha adjudicado un espacio natural, una súper zona, ZEPA, para su mayor proliferación y una vida más feliz.
A la personas, un espacio lleno
de coches, contaminación lumínica, ambiental, acústica, radioeléctrica. Pero no
podemos reclamar, tenemos que actuar y con urgencia, para modificar este
contaminado espacio que nosotros hemos creado.
Mientras, el resto de seres viven
en un ambiente contaminado, el nuestro, en
el que no intervinieron. Le asiste, por tanto, el derecho a su hábitat
natural y nosotros la obligación de proporcionárselo.
Qué fuerte!!
Y así, con este trajín, hasta
otro día.
Mañana más.
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