Hoy, a pesar de no hacer frio, me
he levantado con el corazón ‘encogio’. A veces, cuando me ocurre, pienso en las posibles cosas por las que mi
imprescindible corazón se encuentra en
este estado de calamidad. Hoy, esta noche, he dormido plácidamente e incluso he
soñado cosas muy, pero muy agradables. Si, y esto es verdad, y os lo cuento sin
sonrojo, me he despertado en el momento más apasionante. Me he jurado que a partir de
ahora tomaré alguna ‘dormidera’ para que,
cuando vuelva a ocurrir, no me despierte hasta el final. Porque es una putada y, además, no hay derecho que
ocurra lo ocurrido, particularmente en mi caso, soy una persona solitaria.
Otras veces, cuando siento que mi
corazón se encuentra ‘chuschurrio’, triste, sin iniciativa y carente de
interés, inicio un proceso de análisis inquisitivo para tratar de encontrar la
causa de esta situación.
Inicio el análisis por mi ‘cesta
personal’. Dentro de ella se encuentra la economía, la familia, los amigos, mi
patrimonio, los impuestos, las facturas de los servicios que recibo, internet, los
periódicos, mi interacción con las redes sociales, la política, los vecinos,
etc.,.
En mi mental y rápido
análisis, encuentro que las cosas de mi ‘cesta’ se mantienen estáticas al no
variar de un día para el siguiente, quiero decir, que mi economía, la de hoy,
es igual a la de ayer y ayer mi estado de ánimo era genial. Mi familia, y sus
cosas, hoy son igual que ayer. El resto de las cosas de mi ‘cesta personal’
tampoco han sufrido una convulsión apreciable. Entonces…..?
En mi peregrinar mental
tratando de encontrar la causa de mi situación, a veces, como hoy, recurro a mi archivo intimo. Este archivo es un
archivo especial, que todos tenemos, y
nunca abrimos a nadie. Una
curiosidad de este archivo, es que, en él, todos guardamos las mismas cosas.
Si, lo entiendo, es una puñeteria, pero es así. Qué porqué guardamos las mismas
cosas?. Porque todos somos iguales y hacemos lo mismo. Piense, sino, en la intimidad mas intima que haya guardado
en el suyo. Pues eso, sea lo que sea, se repite en todos los archivos y tanto
esto es así que el dolor de encabeza, a todos se nos quita con una aspirina.
Al no encontrar en mi archivo íntimo causa que justifique mi
calamitoso estado vuelvo a mi ‘cesta
personal’, pero esta vez con más exigencia analítica y, recuerdo que ayer leí,
en las redes sociales, que las señales,
ondas, de la telefonía móvil, en su incansable caminar, cuando ‘tropiezan’ con
un cuerpo humano se comportan como los hornos microondas, los calientan.
Coño!, pienso, mi corazón estará ‘chuchurrio’ por el móvil?.
Y……. el desastre de mi ilusionado y frustrado ensueño?
No tendrá relación con él?
Y así, con este trajín… hasta otro día.
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